La mayoría de las cosas que hago no tienen lógica alguna.
Y eso que debería estar haciendo, por mera obligación o sentido común, nunca lo hago.
Quién sabe, mi percepción de las "cosas importantes" es un poco diferente, creo.
Muchos hablan sobre la actitud que hay que tomar en la vida, sobre como hay que luchar por lo que quieres y que a veces, para lograr eso que quieres, tienes que pasar por cosas que no te agradan del todo, como trabajar para alguien que no te cae tan bien, hacer trabajos que no te motivan del todo, sacrificar horas de sueño o diversión por entregar algo a tiempo...
Yo simplemente no le veo el sentido a todo eso.
De todas esas personas que hablan sobre no disfrutar de cada segundo de vida que se les ha obsequiado, yo me pregunto cuantas realmente se ponen a pensar en la proporcionalidad de sus vidas.
Solamente vivimos un promedio de 90 años (suponiendo que un camión no decida arrollarnos o que podamos salvarnos de un asalto en un callejón o de una esposa neurótica, suponiendo que vivamos saludables y con mucho sexo) En estos años dormimos un aproximado de 40, sí, años.
Dentro de esos 50 que sobran, aproximadamente 30, los gastamos en aprender y perfeccionar una profesión (excepto si estudiaste medicina, si estudiaste medicina olvídalo, tu vida se irá en estudiar y salvar más vidas claro.) Solo tienes cerca de 20 años para distribuir entre amigos, viajes, noches admirando las estrellas, amaneceres, besos, abrazos, picnics y canciones de piano.
Ahora compara esos 20 años con la infinidad del tiempo.
Es nada.
Nuestra vida no es nada más que un parpadeo, un efímero instante que se nos escapa, un segundo especifico en el que lloramos, reímos, amamos, sufrimos, leemos, nos caemos, nos levantamos, comemos nutella, leemos el principito, vemos Chabelo, besamos, admiramos, creamos, nos enojamos y mil cosas más.
¿No es entonces la vida demasiado corta como para no disfrutar cada segundo?
Si algo no nos gusta ¿por qué habríamos de hacerlo?
Si algo no nos parece ¿por qué no habríamos de cambiarlo?
Si algo no nos motiva ¿por qué habríamos de quedarnos estancados en eso?
Si alguien no nos ayuda, nos ama o nos enseña ¿por qué habríamos de quedarnos con ese alguien?
¿Sólo porque TIENES que hacerlo?
No me parece suficiente.
Al yo decir que disfrutemos de cada segundo, no me refiero a que tenemos que estar riendo, gozando y viviendo en un estado de éxtasis constante, si no a que hay que disfrutar de cada cosa. Hay que disfrutar de las lágrimas, de la soledad, la decepción; de la tristeza, el desamor y el hecho de que se haya acabado tu bote de nutella. Hay que disfrutar de todo pero siempre sabiendo en el fondo que eres congruente con tus valores y tus ideas. Que si no te gusta una persona que es hipócrita, no vas a estar trabajando para ella. Que si no te gusta el hecho de engañen y roben a la gente, no vas a estar trabajando para el PRI.
Tienes que estar seguro de que si te gusta hacer nada, estás haciendo todo lo congruentemente posible para lograr ese "nada".
La vida de por si es difícil, por qué no invertir nuestro tiempo en cosas que hagamos porque QUEREMOS hacerlas.
"Cuando no eres esa mujer de la que la gente se enamora".
Nunca he experimentado lo que se siente cuando una persona te confiesa su amor eterno. No es que nunca me haya enamorado. Es más, me he enamorado hasta la última fibra de mi ser. Pero nunca nadie se ha enamorado de mí. Nunca me ha pasado que alguien haya hecho algo tan romántico para mí, que haga que tiemble.
Probablemente sea esa mujer que respetas, esa con la que te ríes a más no poder o esa mujer a la que admiras. O la mujer que te gustaría encontrar en casa cuando llegues del trabajo. Soy esa mujer que te obliga a cuestionar perspectivas con las que has estado viviendo por años. La mujer a la que miras y te preguntas: ‘¿Cómo hace eso?’ La mujer que buscas cuando necesitas fuerza, paz, un rato de risas y apoyo.
Soy complicada. No puedes simplemente tomar mi amor y empaparte de el. No, también tú tendrás que ceder, y eso te costará. Puede que decidas marcharte de mi lado porque encontraste a una chica que te satisface en vez de una mujer que te haga pensar, o porque simplemente resulté algo diferente a lo que esperabas.
No soy la mujer de la que te enamoras. No soy la chica con la que quieres pasar horas simplemente mirándola. Esa chica que es tan delicada, que te dan ganas de pelear contra el mundo por ella. No. Soy fuerte, testaruda y peleona. No voy caminar detrás de ti, voy a caminar contigo. Voy a empujarte tanto -o más- de lo que me empujo a mí misma.
No soy esa mujer a la que tienes que proteger, porque no soy tan frágil como para romperme y puedo cuidarme sola. Estoy endurecida. Tengo cicatrices de batalla que quizás se parezcan a las tuyas. Y no me avergüenzo de ellas. Son mías y son parte de mi historia.
No soy la mujer de la que te enamoras, soy esa mujer a la que aprendes a amar. Y me siento bien con eso, porque sé que, el día que alguien me diga que está enamorado de mí, será real. Será un amor por el que valga la pena luchar.
Y eso es lo que todos merecemos.
sábado, 7 de febrero de 2015
lunes, 25 de agosto de 2014
Eres alguien para admirar.
Él se quedo callado.
–¿No me quieres? –Pregunté de nuevo.
–Mucho más que eso –Respondió.
El silencio que lleno los momentos siguientes me hizo comprender todo. Él y yo habíamos nacido para querernos, pero no para estar juntos. Él era un cobarde y yo un desastre.
Di la vuelta y comencé a caminar a casa. Mientras el eco de mis pasos me recordaba lo sola que estaba sonreí cínicamente. Todo esto había sido una burla.
–¿Ween? –me llamó.
No me giré ¿cuál era el propósito de que lo mirara de nuevo?
–¡Ween! –Gritó –¡Espera!
Mi sonrisa se acentuó, él no lograba comprenderlo pero yo sí. No tenía ningún caso esperar, jamás podríamos alcanzarnos.
Nuestro tiempo juntos no había sido nada más que una fantasía, una realidad alterna de la que solo fuimos testigos él y yo. Todo esto y lo que fue en realidad nunca existió, fue una ilusión creada únicamente en nuestros ojos, en nuestros corazones. Él y yo nunca fuimos reales.
–¡Ween! ¡Es que no lo entiendes! –corrió detrás de mí.
Sus brazos me sujetaron por la cintura y su calor se apoderó de mi ser. Podía sentir su respiración en mi nuca, podía sentir sus lágrimas cayendo en mi espalda.
–No quiero que te vayas, ¿por qué es tan jodidamente difícil? –susurró.
–Dal, no lo hagas más difícil, tú y yo sabíamos que esto iba a pasar. Sabes el tipo de niña que soy, sabías que jamás iba poder estar contigo...
–¡Al diablo con eso! –Gritó –No puedo dejar que te vayas así. Yo te a...
–¡Dal! –lágrimas comenzaron a resbalar por mis mejillas –¡Dejemos de fingir! ¡Yo no pertenezco a tu mundo! No soy del tipo que puedes presumir a tus amigos, no soy del tipo de niña del que dicen "mira que linda" o "mira que bonita" y definitivamente no soy del tipo que aguantaría vivir entre tantas reglas y limitaciones. No soy del tipo de niña para ti, fue un error el habernos conocido. Tú mereces a alguien que...
–Tú no eres del tipo de niña que le presentaría a mis padres –alzó la voz y me giró para mirarme a los ojos.
Ese comentario de alguna manera me había herido, aunque lo que más me había molestado era la verdad que contenía en sus palabras.
No supe que contestar. Él tenía razón.
Me moví tratando de soltar su agarre, sólo me abrazó con mayor fuerza.
–Es cierto –susurró en mi oído –tú no eres del tipo de niña que le presentaría a mis papás, del que llevaría a un baile o del que esperaría que todo mundo comente lo hermosa que es. No eres alguien para presumir Ween.
–¿Eres idiota o algo así? –pregunté ofendida y dolida.
Rió.
–Tu eres del tipo de niña con quien mirar a las estrellas se convierte en algo infinito, eres del tipo que trasforma el comer sandwiches en medio de la nada en algo asombroso, eres más, mucho más que pose y engaños. Tú eres autenticidad, realidad y libertad en todo su esplendor. Eres algo tan único y especial que el hecho de presumir tu existencia sería una ofensa. Eres del tipo que se guarda con recelo. Eres arte, eres detalle y profundidad. Eres algo tan exquisito que no cualquiera puede apreciarte y no sabes con cuanto regocijo me reconozco el que yo te pueda amar. Ween, tú no eres alguien para presumir, eres alguien para admirar.
By: Fanny chan
Lo esencial es invisible a los ojos.
–¿No me quieres? –Pregunté de nuevo.
–Mucho más que eso –Respondió.
El silencio que lleno los momentos siguientes me hizo comprender todo. Él y yo habíamos nacido para querernos, pero no para estar juntos. Él era un cobarde y yo un desastre.
Di la vuelta y comencé a caminar a casa. Mientras el eco de mis pasos me recordaba lo sola que estaba sonreí cínicamente. Todo esto había sido una burla.
–¿Ween? –me llamó.
No me giré ¿cuál era el propósito de que lo mirara de nuevo?
–¡Ween! –Gritó –¡Espera!
Mi sonrisa se acentuó, él no lograba comprenderlo pero yo sí. No tenía ningún caso esperar, jamás podríamos alcanzarnos.
Nuestro tiempo juntos no había sido nada más que una fantasía, una realidad alterna de la que solo fuimos testigos él y yo. Todo esto y lo que fue en realidad nunca existió, fue una ilusión creada únicamente en nuestros ojos, en nuestros corazones. Él y yo nunca fuimos reales.
–¡Ween! ¡Es que no lo entiendes! –corrió detrás de mí.
Sus brazos me sujetaron por la cintura y su calor se apoderó de mi ser. Podía sentir su respiración en mi nuca, podía sentir sus lágrimas cayendo en mi espalda.
–No quiero que te vayas, ¿por qué es tan jodidamente difícil? –susurró.
–Dal, no lo hagas más difícil, tú y yo sabíamos que esto iba a pasar. Sabes el tipo de niña que soy, sabías que jamás iba poder estar contigo...
–¡Al diablo con eso! –Gritó –No puedo dejar que te vayas así. Yo te a...
–¡Dal! –lágrimas comenzaron a resbalar por mis mejillas –¡Dejemos de fingir! ¡Yo no pertenezco a tu mundo! No soy del tipo que puedes presumir a tus amigos, no soy del tipo de niña del que dicen "mira que linda" o "mira que bonita" y definitivamente no soy del tipo que aguantaría vivir entre tantas reglas y limitaciones. No soy del tipo de niña para ti, fue un error el habernos conocido. Tú mereces a alguien que...
–Tú no eres del tipo de niña que le presentaría a mis padres –alzó la voz y me giró para mirarme a los ojos.
Ese comentario de alguna manera me había herido, aunque lo que más me había molestado era la verdad que contenía en sus palabras.
No supe que contestar. Él tenía razón.
Me moví tratando de soltar su agarre, sólo me abrazó con mayor fuerza.
–Es cierto –susurró en mi oído –tú no eres del tipo de niña que le presentaría a mis papás, del que llevaría a un baile o del que esperaría que todo mundo comente lo hermosa que es. No eres alguien para presumir Ween.
–¿Eres idiota o algo así? –pregunté ofendida y dolida.
Rió.
–Tu eres del tipo de niña con quien mirar a las estrellas se convierte en algo infinito, eres del tipo que trasforma el comer sandwiches en medio de la nada en algo asombroso, eres más, mucho más que pose y engaños. Tú eres autenticidad, realidad y libertad en todo su esplendor. Eres algo tan único y especial que el hecho de presumir tu existencia sería una ofensa. Eres del tipo que se guarda con recelo. Eres arte, eres detalle y profundidad. Eres algo tan exquisito que no cualquiera puede apreciarte y no sabes con cuanto regocijo me reconozco el que yo te pueda amar. Ween, tú no eres alguien para presumir, eres alguien para admirar.
By: Fanny chan
Lo esencial es invisible a los ojos.
Luz de Luna
Yo sabía que no tenía que escuchar esa canción. Yo sabía lo que iba a pasar y sabía a qué, o mejor dicho, a quién me iba a recordar.
¿Serviría de algo seguir anteponiendo el orgullo y recordarme a mi misma lo patética que era? ¿Serviría de algo tratar de reprimirme de nuevo?
Ya no importaba, lo nuestro había terminado sin ni siquiera empezar. Aún así, no podía dejar de escuchar esa canción.
¡Joder que soy romántica! La idea de la luz de la luna llena reflejada en el lago, un paseo con música y un corazón melancólico me enloquece.
Y así fue pues, como decidí salir a dar un paseo. Un solitario paseo nocturno.
No me había equivocado, la noche se antojaba deliciosamente romántica. El mismo viento susurraba y el silencio lo acompañaba. Había sido un gran día y terminaría como uno.
En ese momento no existía nada más. La eternidad y el infinito eran palpables.
Miré la luna por lo que pareció una eternidad. Se parecía tanto a mí.
Sonreí ante la ironía, cualquiera que me conociese diría que más bien soy cómo el sol, no sabían que yo en realidad, soy exactamente como la luna.
–Dicen que si miras tan fijamente la luna es porque estás recordando a un amor pasado. –Interrumpió una voz mi eternidad. –Soy Iván.
–Y es aquí en dónde me doy cuenta de que a Él le encanta burlarse de mí. –susurre disfrutando de la situación.
–Soy Fanny.
–¿No te da miedo andar sola a éstas horas de la noche? –preguntó sentándose a mi lado.
–Me daba, cuando estaba viva –Sonreí maliciosa.
–Buena esa. –Rió. –Pero alguien muerto no mira de esa manera a la luna. Debe haber otra razón para que hayas decidido salir.
–¿Debe de? No creo. –Respondí –Simplemente quise salir, la luna es hermosa.
–¿Y no te da miedo que te maten o algo así?
–Claro. Pero hay cosas peores que la muerte. –Respondí.
–¿Cómo qué?
–Como toparse conmigo.
Rió.
–Vaya, puedo ver porque estás aquí a ésta hora.
–¿Así? ¿Por qué?
–Porque definitivamente no eres normal.
Reí.
–Soy más normal que el término normal en sí. Soy total y patéticamente igual a los demás. –dije.
–El hecho de decir que eres normal te hace anormal de entrada. –Rió –El niño que tiene tu corazón es en extremo, suertudo.
–¿Estás coqueteando conmigo? Porque si estás coqueteando conmigo eres más estúpido de lo que pareces. No creo parecer de las niñas que caen con eso. –dije levantándome para irme a casa.
Comencé a caminar.
–Si te hubiera conocido antes, definitivamente habría coqueteado contigo pero no hoy. Hoy estoy aquí por la misma razón que tú. –dijo levantándose y siguiendo mi paso.
–¿Por la luna?
–Por lo que la luna representa. –dijo mirándola.
–¿Y eso es? –pregunté.
–¿Por que finges no saberlo? Ví como la mirabas. Sabes perfectamente a qué me refiero.
Me quedé callada.
–Representa demasiadas cosas –dije por fin, después de unos minutos. –Debes de ser más especifico.
–Representa el amor que anhelas, el que recuerdas y el que no puedes olvidar.
–Entre otras –dije tratando de ocultar mi disturbio interior. Joder que debí cambiarle tan pronto la canción comenzó.
–Representa tu verdadera persona ¿no?
–¿Eres Dios o algo así? –Pregunté tratando de sonar sarcástica. Él no podía estar más acertado.
Rió.
–En ese caso tú serías un ángel. –Respondió.
–Ya enserio. ¿Qué haces aquí? –pregunté.
Suspiró.
–Mi novia me dejó.
–Esa no es la razón por la que estoy aquí –casi grité.
–La luna. –dijo –la luna me la recuerda.
–Lo siento. –dije. –¿Te dejó hoy?
–Hace dos años.
–¿Es neta? –bufé –¿Dos años y sigues... –me callé. Con qué derecho le decía algo si yo estaba en las mismas.
–¿Qué? –preguntó al percatarse de mi repentino silencio.
–El tiempo siempre es relativo, ser romántico es una porquería y ser verdadero lo es más. –dije.
–Es totalmente cierto. Los románticos siempre salimos perdiendo, damos todo por la otra persona y nos jodemos al final.
–Sí, algo así como el personaje del libro que se sacrifica para que los protas estén juntos. Aquel que ama más que a sí mismo. Me caga ser romántica. –dije molesta.
–¿Eres del tipo? –preguntó.
–Soy romántica, NO cursi. Ser romántico no es el concepto que la mayoría maneja. No es flores, chocolates y películas tipo "The notebook". Ser romántico es ver la belleza, apreciarla y amarla por lo que es. Es ser verdadero, honesto y entregado. Es admiración y fascinación. Ser romántico es ser...
–Romántico. –me interrumpió.
Sonreí.
–Exactamente.
–Me entiendes bien, demasiado bien ¿Alguien se atrevió a dejarte?
Asentí.
–Fui botada cual kleenex.
Rió de nuevo.
–¿Hace cuanto?
–Dos años más o menos. Un poco más.
–¿Y aún lo quieres?
–Pues, como buena romántica, siempre lo querré. Si genuinamente quisiste a alguien no creo que ese alguien pueda ser "superado" u "olvidado". Siempre será dueño de una parte de mi corazón.
–Vaya que eres romántica. –Rió. –Pero te entiendo bien. ¿Y qué hacemos si ellos nos olvidan?
–Vivir. –Respondí. –Vivir conscientes de que nunca fuimos amados.
–¿Duele no? –preguntó.
Sonreí melancólicamente.
–Claro. Pero hay cosas peores.
–¿Qué soportar el dolor? ¿Cómo qué?
–Como estar acompañado y sentirse solo. Como anhelar en silencio la felicidad ajena, como
Lo esencial es invisible a los ojos.
¿Serviría de algo seguir anteponiendo el orgullo y recordarme a mi misma lo patética que era? ¿Serviría de algo tratar de reprimirme de nuevo?
Ya no importaba, lo nuestro había terminado sin ni siquiera empezar. Aún así, no podía dejar de escuchar esa canción.
¡Joder que soy romántica! La idea de la luz de la luna llena reflejada en el lago, un paseo con música y un corazón melancólico me enloquece.
Y así fue pues, como decidí salir a dar un paseo. Un solitario paseo nocturno.
No me había equivocado, la noche se antojaba deliciosamente romántica. El mismo viento susurraba y el silencio lo acompañaba. Había sido un gran día y terminaría como uno.
En ese momento no existía nada más. La eternidad y el infinito eran palpables.
Miré la luna por lo que pareció una eternidad. Se parecía tanto a mí.
Sonreí ante la ironía, cualquiera que me conociese diría que más bien soy cómo el sol, no sabían que yo en realidad, soy exactamente como la luna.
–Dicen que si miras tan fijamente la luna es porque estás recordando a un amor pasado. –Interrumpió una voz mi eternidad. –Soy Iván.
–Y es aquí en dónde me doy cuenta de que a Él le encanta burlarse de mí. –susurre disfrutando de la situación.
–Soy Fanny.
–¿No te da miedo andar sola a éstas horas de la noche? –preguntó sentándose a mi lado.
–Me daba, cuando estaba viva –Sonreí maliciosa.
–Buena esa. –Rió. –Pero alguien muerto no mira de esa manera a la luna. Debe haber otra razón para que hayas decidido salir.
–¿Debe de? No creo. –Respondí –Simplemente quise salir, la luna es hermosa.
–¿Y no te da miedo que te maten o algo así?
–Claro. Pero hay cosas peores que la muerte. –Respondí.
–¿Cómo qué?
–Como toparse conmigo.
Rió.
–Vaya, puedo ver porque estás aquí a ésta hora.
–¿Así? ¿Por qué?
–Porque definitivamente no eres normal.
Reí.
–Soy más normal que el término normal en sí. Soy total y patéticamente igual a los demás. –dije.
–El hecho de decir que eres normal te hace anormal de entrada. –Rió –El niño que tiene tu corazón es en extremo, suertudo.
–¿Estás coqueteando conmigo? Porque si estás coqueteando conmigo eres más estúpido de lo que pareces. No creo parecer de las niñas que caen con eso. –dije levantándome para irme a casa.
Comencé a caminar.
–Si te hubiera conocido antes, definitivamente habría coqueteado contigo pero no hoy. Hoy estoy aquí por la misma razón que tú. –dijo levantándose y siguiendo mi paso.
–¿Por la luna?
–Por lo que la luna representa. –dijo mirándola.
–¿Y eso es? –pregunté.
–¿Por que finges no saberlo? Ví como la mirabas. Sabes perfectamente a qué me refiero.
Me quedé callada.
–Representa demasiadas cosas –dije por fin, después de unos minutos. –Debes de ser más especifico.
–Representa el amor que anhelas, el que recuerdas y el que no puedes olvidar.
–Entre otras –dije tratando de ocultar mi disturbio interior. Joder que debí cambiarle tan pronto la canción comenzó.
–Representa tu verdadera persona ¿no?
–¿Eres Dios o algo así? –Pregunté tratando de sonar sarcástica. Él no podía estar más acertado.
Rió.
–En ese caso tú serías un ángel. –Respondió.
–Ya enserio. ¿Qué haces aquí? –pregunté.
Suspiró.
–Mi novia me dejó.
–Esa no es la razón por la que estoy aquí –casi grité.
–La luna. –dijo –la luna me la recuerda.
–Lo siento. –dije. –¿Te dejó hoy?
–Hace dos años.
–¿Es neta? –bufé –¿Dos años y sigues... –me callé. Con qué derecho le decía algo si yo estaba en las mismas.
–¿Qué? –preguntó al percatarse de mi repentino silencio.
–El tiempo siempre es relativo, ser romántico es una porquería y ser verdadero lo es más. –dije.
–Es totalmente cierto. Los románticos siempre salimos perdiendo, damos todo por la otra persona y nos jodemos al final.
–Sí, algo así como el personaje del libro que se sacrifica para que los protas estén juntos. Aquel que ama más que a sí mismo. Me caga ser romántica. –dije molesta.
–¿Eres del tipo? –preguntó.
–Soy romántica, NO cursi. Ser romántico no es el concepto que la mayoría maneja. No es flores, chocolates y películas tipo "The notebook". Ser romántico es ver la belleza, apreciarla y amarla por lo que es. Es ser verdadero, honesto y entregado. Es admiración y fascinación. Ser romántico es ser...
–Romántico. –me interrumpió.
Sonreí.
–Exactamente.
–Me entiendes bien, demasiado bien ¿Alguien se atrevió a dejarte?
Asentí.
–Fui botada cual kleenex.
Rió de nuevo.
–¿Hace cuanto?
–Dos años más o menos. Un poco más.
–¿Y aún lo quieres?
–Pues, como buena romántica, siempre lo querré. Si genuinamente quisiste a alguien no creo que ese alguien pueda ser "superado" u "olvidado". Siempre será dueño de una parte de mi corazón.
–Vaya que eres romántica. –Rió. –Pero te entiendo bien. ¿Y qué hacemos si ellos nos olvidan?
–Vivir. –Respondí. –Vivir conscientes de que nunca fuimos amados.
–¿Duele no? –preguntó.
Sonreí melancólicamente.
–Claro. Pero hay cosas peores.
–¿Qué soportar el dolor? ¿Cómo qué?
–Como estar acompañado y sentirse solo. Como anhelar en silencio la felicidad ajena, como
Lo esencial es invisible a los ojos.
viernes, 9 de mayo de 2014
–Qué somos? –Cuestión de Tiempo
Hace no mucho tiempo (jajaja valga la redundancia al tema) un profesor –del que por cierto podría presumir tenía un crush– nos preguntó qué era eso a lo que nosotros llamábamos "Tiempo". Su pregunta, para ser muy honesta, no sólo me dejó desarmada y con una sensación de sin-sentido profunda sino que también despertó en mí una curiosidad y desesperada necesidad de responder y lograr definir qué es eso a lo que YO llamo tiempo.Cabe destacar que desde siempre yo he mantenido la idea de que este es un mundo subjetivo y que si bien existe una indiscutible y objetiva verdad, no todos la interpretaremos de la misma manera.En fin, el ser humano es un ser complejo que
gusta de hacerse preguntas tan sencillas que inevitablemente resultan –y se
antojan– complicadas. Es en su misma humanidad que logra encontrar
eternidades en segundos y realidades en
ilusiones. Su mente, tan exquisitamente absurda plantea teorías sobre el qué,
el cómo, el por qué y el para qué de todo lo que rodea su contexto y su “mundo”
limitado e impulsado por su corta eternidad y su temor a el olvido. ¿Es
entonces este mismo concepto de eternidad y temor una creación del hombre
también?¿Es el tiempo un invento del hombre para
excusar su mortalidad?Es realmente difícil
poder responder categóricamente a la pregunta de qué es el tiempo. Todos los
filósofos de todos los tiempos se la han planteado y ninguno a llegado a una
conclusión realmente satisfactoria.
La mayoría de las definiciones no solo abarcan el miedo al olvido que tanto atormenta al hombre, si no que también el hecho de que nuestra mente sólo percibe la duración y por lo tanto “traduce” la categoría de lo eterno en “temporal” ya que la naturaleza del hombre reside más bien en eso mismo: la temporalidad. Para percibir lo eterno hay que trascender el tiempo pero si como bien dijo Platón, "El tiempo es el rostro humano de la eternidad” ¿no es esto un círculo un tanto vicioso? Tanto en la vida cotidiana como en las diferentes ramas del saber, manejamos continuamente nociones temporales; antes, después, ahora, ya, simultáneamente, tarde, temprano, ayer, mañana,... El mundo se nos ofrece como una realidad que cambia incesantemente y la percepción del cambio, de la sucesión o de la duración de las cosas nos sugiere la idea del tiempo. Aun sin ser consientes de este mismo y su verdadera naturaleza. Sabemos que ha transcurrido el tiempo lectivo, el tiempo de vacaciones o inclusive el tiempo de la juventud. Es indudable que tenemos experiencia del tiempo y hasta nos atrevemos a calcularlo mediante diversos procedimientos e instrumentos: el curso del sol, la sucesión de los días y las noches, el desplazamiento de las agujas del reloj. Sin embargo, qué es realmente el tiempo es una cuestión difícil y compleja, pues, como decía San Agustín, "si nadie me lo pregunta, lo sé, pero si trato de explicárselo a quien me lo pregunta, no lo sé".
Ya la filosofía griega,
propensa a la reflexión sobre los más variados asuntos, abordó la temática del
tiempo. De todos los filósofos griegos es, sin duda, Aristóteles el que nos ha
legado la doctrina más sólida sobre el tiempo. La visión aristotélica del
tiempo está estrechamente vinculada al movimiento, ya que, en su opinión, el
tiempo no es posible sin acontecimientos, sin seres en movimiento. De ahí que
conciba el tiempo como el movimiento continuo de las cosas, susceptible de ser
medido por el entendimiento. Conceptos como "antes" y
"después", sin los cuales no habría ningún tiempo, se hallan
incluidos en la sucesión temporal. Esta estrecha vinculación induce a
Aristóteles a definir el tiempo en su física con los siguientes términos: " la medida del movimiento
respecto a lo anterior y lo posterior". Esta
definición nos revela que el tiempo no es el movimiento, pero lo implica de tal
suerte que si no tuviéramos conciencia del cambio, no sabríamos que el tiempo
transcurre. El tiempo aristotélico es exterior al movimiento, pero supone un
mundo que dura sucesivamente y esta duración sucesiva nos permite establecer
relaciones de medida entre sus partes según un "antes" y un
"después", Así surgirá el tiempo métrico, cuya estimación estará
regulada por el movimiento de los astros, como el de rotación o el de
traslación, o por el movimiento rítmico de aparatos de desarrollo preciso, como
los relojes.Muy distinta es la concepción agustiniana del
tiempo. El carácter intimista de su filosofía induce a San Agustín a concebir
el tiempo como algo desligado del movimiento y estrechamente vinculado al alma,
a la vez que manifiesta su profunda perplejidad ante el tiempo al resaltar la
paradoja del presente. Si decimos de algo que es presente, estamos afirmando
que ya no será y que pasará al mundo de lo inexistente. El presente propiamente
no es, sino que pasa, deja de ser, carece de dimensión y sólo lo podemos
caracterizar relacionándolo con el futuro, que todavía no existe, y con el
pretérito, que ya ha dejado de ser. El tiempo es un "ahora", que no
es, porque el "ahora" no se puede detener, ya que si se pudiera
detener no sería tiempo. No hay presente, no hay ya pasado, no hay todavía
futuro. Por lo tanto, la medida del tiempo no es el movimiento, no son los
seres que cambian; la verdadera medida del tiempo es el alma, el yo, el
espíritu. El pasado es aquello que recordamos; el futuro, aquello que
esperamos; el presente, aquello a lo que prestamos atención. Pasado, futuro y
presente aparecen, pues, como memoria, espera y atención.
Estos célebres y bellos
pasajes revelan no sólo una perplejidad a cerca de esa escurridiza realidad
llamada tiempo, sino también, y sobre todo, la idea del tiempo como realidad
vivida o, mejor dicho, vivible, como algo que se vive, se vivió o se vivirá. El
pasado ha sido, pero ya no es; el futuro será, pero aún no es; sólo el presente
es, aunque su modo de ser es instantáneo y fugaz, porque muy pronto dejará de
ser. Sin embargo, es cierto que el pasado es en tanto que pasado y el futuro es
en tanto que futuro. Por lo tanto, parece que los tres tiempos convergen en el
momento actual como si sólo existiera el presente, un presente de las cosas
pasadas, un presente de las cosas presentes y un presente de las cosas futuras.
He aquí lo paradójico del tiempo. Por un lado, lo percibimos como una realidad
instantánea, huidiza y fugaz, como algo que se nos escapa y da a nuestra vida
un sentido inestable y efímero. De ahí que intentemos aferrarnos al momento
presente, como si quisiéramos asir el tiempo, porque somos conscientes de la
brevedad de nuestra vida y necesitamos vivirla intensamente, porque el tiempo
pasa y mañana, quizás, sea tarde. Pero, por otro lado, experimentamos como un
rechazo hacia esa fugacidad del tiempo y tendemos a dilatarlo en el pasado y a
proyectarlo en el futuro, instalándonos en una especie de eternidad como si nuestra
vida nunca fuera a tener fin.Este sentido paradójico, que comporta la
temporalidad, hace que el tiempo constituya una dimensión fundamental de la
vida humana, ya que sin él seríamos incapaces de entender nuestra vida, porque
somos seres limitados en el tiempo y porque éste va marcando nuestro propio
devenir y el de la humanidad. El hombre es un ser histórico, cuya vida se
inscribe en el transcurso del mundo. Gracias a esta dimensión temporal, de la
que es imposible prescindir, el ser humano intenta entenderse a sí mismo y a
los otros en relación con el tiempo de su vida. Esto hace que pertenezcamos a
una generación, es decir, a un grupo de personas que comparten un tiempo
específico: el tiempo que dura nuestra vida. Y esto hace también que podamos
decir que las personas que compartimos una misma edad histórica somos
coetáneos, porque somos hijos de nuestro tiempo y recibimos unas costumbres,
una cultura y un modo de concebir la realidad dependientes del tiempo que nos
ha tocado vivir.En resumidas cuentas. Somos cuestión de tiempo.
Lo esencial es invisible a los ojos.
La mayoría de las definiciones no solo abarcan el miedo al olvido que tanto atormenta al hombre, si no que también el hecho de que nuestra mente sólo percibe la duración y por lo tanto “traduce” la categoría de lo eterno en “temporal” ya que la naturaleza del hombre reside más bien en eso mismo: la temporalidad. Para percibir lo eterno hay que trascender el tiempo pero si como bien dijo Platón, "El tiempo es el rostro humano de la eternidad” ¿no es esto un círculo un tanto vicioso? Tanto en la vida cotidiana como en las diferentes ramas del saber, manejamos continuamente nociones temporales; antes, después, ahora, ya, simultáneamente, tarde, temprano, ayer, mañana,... El mundo se nos ofrece como una realidad que cambia incesantemente y la percepción del cambio, de la sucesión o de la duración de las cosas nos sugiere la idea del tiempo. Aun sin ser consientes de este mismo y su verdadera naturaleza. Sabemos que ha transcurrido el tiempo lectivo, el tiempo de vacaciones o inclusive el tiempo de la juventud. Es indudable que tenemos experiencia del tiempo y hasta nos atrevemos a calcularlo mediante diversos procedimientos e instrumentos: el curso del sol, la sucesión de los días y las noches, el desplazamiento de las agujas del reloj. Sin embargo, qué es realmente el tiempo es una cuestión difícil y compleja, pues, como decía San Agustín, "si nadie me lo pregunta, lo sé, pero si trato de explicárselo a quien me lo pregunta, no lo sé".
Lo esencial es invisible a los ojos.
martes, 15 de abril de 2014
Qué es...
Qué es tiempo, me preguntas tú a mí amor.
Qué es eternidad, susurras mientras me miras maravillado.
Qué es soledad y qué es compañía, sonríes inalterado.
Qué es un podría y un quizá.
¿Es el hoy pasado y el mañana una noche?
Respuesta a una pregunta que nunca existió.
Conclusión de una historia que ni siquiera comenzó.
Efímero segundo que significó la eternidad.
Luz aplastante de una temible oscuridad.
Qué es poesía me preguntas tú a mí amor.
Qué es intimidad, preguntan tus ojos en una noche de verano.
Qué es bondad y qué es esperanza, pronuncian tus labios acariciando mi mano.
Qué es por siempre y qué es jamás.
¿Es el amor una mirada y la mirada una eternidad?
Canción que resuena con ternura en el silencio.
Felicidad disfrazada de opacas caricias tristes.
Sentimientos vívidos en imágenes y colores perdidos.
Muerte que vive con singular energía.
Qué es lo que eres me preguntas tú a mí amor.
Eres nada y eres todo.
Qué es lo que quieres me preguntas tú a mí amor.
Quieres nada y quieres todo.
Qué es lo que es me preguntas tú a mí amor.
Es lo que es lo que lo hace ser.
-Fanny-chan Damian
Lo esencial es invisible a los ojos.
Qué es eternidad, susurras mientras me miras maravillado.
Qué es soledad y qué es compañía, sonríes inalterado.
Qué es un podría y un quizá.
¿Es el hoy pasado y el mañana una noche?
Respuesta a una pregunta que nunca existió.
Conclusión de una historia que ni siquiera comenzó.
Efímero segundo que significó la eternidad.
Luz aplastante de una temible oscuridad.
Qué es poesía me preguntas tú a mí amor.
Qué es intimidad, preguntan tus ojos en una noche de verano.
Qué es bondad y qué es esperanza, pronuncian tus labios acariciando mi mano.
Qué es por siempre y qué es jamás.
¿Es el amor una mirada y la mirada una eternidad?
Canción que resuena con ternura en el silencio.
Felicidad disfrazada de opacas caricias tristes.
Sentimientos vívidos en imágenes y colores perdidos.
Muerte que vive con singular energía.
Qué es lo que eres me preguntas tú a mí amor.
Eres nada y eres todo.
Qué es lo que quieres me preguntas tú a mí amor.
Quieres nada y quieres todo.
Qué es lo que es me preguntas tú a mí amor.
Es lo que es lo que lo hace ser.
-Fanny-chan Damian
Lo esencial es invisible a los ojos.
viernes, 14 de marzo de 2014
Y el teléfono no suena...
Esperanzas perdidas que mi corazón añoraba,
Ilusiones borradas que mi razón reclamaba,
Lágrimas calladas de una fantasía que afloraba,
Y cuanto tiempo perdido que en nada se gastaba.
Y el teléfono no suena.
Y nunca lo va hacer.
El teléfono no suena.
En ningún amanecer.
Caricias que en tu tacto se perdían,
Susurros que en tus labios se escondían,
Palabras que en tu corazón crecían,
Besos suaves y entregados que en la oscuridad ardían.
Y el teléfono no suena.
Y nunca lo va a hacer.
El teléfono no suena.
En ningún atardecer.
Las miradas se pierden, las palabras también.
El silencio es el que habla en un eterno vaivén.
Las intenciones son nada cuando el hecho lo es todo.
Al olvido me voy, en donde ya no incomodo.
Y el teléfono no suena.
Y nunca lo va a hacer.
El teléfono no suena.
En ningún anochecer.
#FannychanDamian
Lo esencial es invisible a los ojos.
viernes, 7 de marzo de 2014
¿Quién soy yo?
En realidad,
soy una larga historia. Una historia de la que ni siquiera yo soy letrada. Una
historia que aunque no puede mostrar el por qué, es diferente.
Resumido: Una chica rara…
Siempre he
sido una chica rara. No de la clase que la sociedad sabría catalogar, sino del
tipo de persona que encaja en todos los ambientes y lugares pero que jamás
pertenece a ninguno. Soy viajera frecuente de distintos mundos y verdades, en
donde todo es mi hogar excepto la misma realidad. Cada día crezco y cambio un
poco, tratando fervientemente de no perder esos maravillosos años de verdadera
virtud. Refugiada en fantasías y apariencias. La clase de persona que todo el
mundo apuesta conocer pero de la que en realidad no tienen ni la mas mínima
idea.
Si me
tuviera que resumir de alguna manera, diría que soy alguien sencillamente
complicada. Poseedora egoísta de una poderosa imaginación e intelecto de las
que al mismo tiempo agradezco y maldigo. Alguien que odia de cualquier manera
ser notada pero que desgraciadamente (o al contrario) posee una personalidad y
manera de pensar que inevitablemente destaca.
Si, en
cambio, la sociedad me tuviera que resumir de alguna manera, dirían que soy
totalmente una friki.
Ajena a todo
mi alrededor y amante de la soledad; mis pasiones residen en cosas que a su vez
son ajenas a la realidad. Libros, películas, comics, mangas, animes y algunas
expresiones de arte, además claro de los deportes.
Soy alguien que no logra responderse
sencillas preguntas. Alguien que cree cosas que no son ciertas e ignora las
ciertas. Que hace cosas que no debería hacer e ignora eso que debería saber.
Alguien que ama a gente equivocada e ignora a la acertada. Alguien que habla
cuando debería callar y calla cuando debería hablar.
No soy alguien que se pueda definir
tan fácilmente pues de entre tantas absurdas respuestas, jamás logro atinar la
acertada.
Cuando
me preguntan quién eres, mi mente viaja a un sin fin de respuestas. ¿Es
necesario responder? Limitar en finitas palabras a algo tan complejo como yo
causa serios conflictos. ¿Soy la que fui? ¿Soy la que soy?¿La que seré tal vez?
¿Quién puede asegurar quien soy? No soy un nombre, un numero o unos lentes
sobre una cómoda a las 7 de la mañana.
No, yo soy luz y oscuridad, silencio y
canto. Soy eternidad efímera de un segundo. Todo y nada, nada y todo. Soy Dios
y soy evolución. Soy única e igual. Agresora y víctima de todo mi contexto. Soy
mentiras y verdades.
Soy el recuerdo de las personas que me
conocen, de las que me conocieron y de las que me conocerán. Soy mis
familiares, amigos y hermanos. Las memorias de mis escritos y el amor de mis
padres. Soy fotografías, canciones y un tierno te quiero en una tarde de abril.
Soy libros e imágenes, fuerza y fragilidad. Soy una tarde de lluvia y una noche
oscura. Soy un beso y un abrazo, una fuerte risa y una lágrima. Soy miradas y
susurros, golpes y caricias. Soy mis sueños y mis miedos, mis logros y mis
metas. Soy la conclusión de una historia que ni siquiera comenzó.
Soy parte de todo y todo es parte de
mí.
Inevitablemente
esa pregunta siempre se me complica. Inclusive llegó a la conclusión de que no
es importante quién soy si no para qué soy. Una pregunta todavía más
complicadamente sencilla.
Al final es el hecho. Yo soy yo, creo.
Lo esencial es invisible a los ojos.
Chocolate
-Estás bien? –preguntó Fanny acercándose lentamente hacia ella. –¿Quieres un poco de chocolate?
–Odio que me pregunten si estoy bien cuando no lo estoy. –Respondió Melissa tratando de limpiarse las lágrimas.
–Odio preguntar si están bien cuando no lo están. –dijo Fanny sonriendo y dejando su bicicleta sobre la pared –Debería llegar y solo preguntar si quieren chocolate.
–¿De verdad tienes chocolate? –preguntó Melissa un poco más animada.
–Siempre tengo chocolate. SIEMPRE. Hay gente que no sale de casa sin su celular, bueno, yo no salgo sin chocolate.
–¿Y por qué siempre traes chocolate?
–Porque nunca sabes a quien se le puede ofrecer. –Dijo Fanny sacando el chocolate de su mochila y ofreciéndoselo a Melissa.
–¿No te los comes tú?
–No. –Sonrió y se sentó junto a ella. –No he comido chocolate en algo de tiempo.
–¿Y por qué haces eso?
–Cómelo.
Melissa abrió la envoltura del chocolate y le dio una gran mordida. inmediatamente sonrió.
–Por eso. –dijo Fanny señalándola. –El chocolate es solo un simbolismo a esa bonita sonrisa, una simple excusa. Nunca sabes cuando alguien podría necesitar una sonrisa. Por eso siempre traigo chocolate.
Melissa sonrió limpiándose una última lágrima y mordió de nuevo el chocolate.
–Gracias. –Dijo agachando la cabeza. –Soy Melissa.
–Yo soy Fanny. Aunque la mayoría me conoce cómo chan o Fanny Chan. Un placer conocerte. Ahora come todo el chocolate y sonríe mucho Mess. Sonríe hasta entre lágrimas.
Melissa sonrió de nuevo.
–Los hombres son idiotas –susurró en un suspiro.
–Melissa! No sabes cuanta razón tienes! –rió Fanny –Son completos idiotas. Me tengo que ir -dijo tomando su bicicleta. –No olvides disfrutar de todo. Hasta de tus desdichas. –Alzó la mano despidiéndose y se subió a la bici.
–¡Fanny! –gritó Melissa –¿Algún otro consejo?
Fanny asintió.
–Equivócate! equivócate todo lo que te sea posible! –rió y se fue.
Melissa mordió el chocolate y sonrió nuevamente. Esta vez, con el corazón.
Lo esencial es invisible a los ojos.
–Odio que me pregunten si estoy bien cuando no lo estoy. –Respondió Melissa tratando de limpiarse las lágrimas.
–Odio preguntar si están bien cuando no lo están. –dijo Fanny sonriendo y dejando su bicicleta sobre la pared –Debería llegar y solo preguntar si quieren chocolate.
–¿De verdad tienes chocolate? –preguntó Melissa un poco más animada.
–Siempre tengo chocolate. SIEMPRE. Hay gente que no sale de casa sin su celular, bueno, yo no salgo sin chocolate.
–¿Y por qué siempre traes chocolate?
–Porque nunca sabes a quien se le puede ofrecer. –Dijo Fanny sacando el chocolate de su mochila y ofreciéndoselo a Melissa.
–¿No te los comes tú?
–No. –Sonrió y se sentó junto a ella. –No he comido chocolate en algo de tiempo.
–¿Y por qué haces eso?
–Cómelo.
Melissa abrió la envoltura del chocolate y le dio una gran mordida. inmediatamente sonrió.
–Por eso. –dijo Fanny señalándola. –El chocolate es solo un simbolismo a esa bonita sonrisa, una simple excusa. Nunca sabes cuando alguien podría necesitar una sonrisa. Por eso siempre traigo chocolate.
Melissa sonrió limpiándose una última lágrima y mordió de nuevo el chocolate.
–Gracias. –Dijo agachando la cabeza. –Soy Melissa.
–Yo soy Fanny. Aunque la mayoría me conoce cómo chan o Fanny Chan. Un placer conocerte. Ahora come todo el chocolate y sonríe mucho Mess. Sonríe hasta entre lágrimas.
Melissa sonrió de nuevo.
–Los hombres son idiotas –susurró en un suspiro.
–Melissa! No sabes cuanta razón tienes! –rió Fanny –Son completos idiotas. Me tengo que ir -dijo tomando su bicicleta. –No olvides disfrutar de todo. Hasta de tus desdichas. –Alzó la mano despidiéndose y se subió a la bici.
–¡Fanny! –gritó Melissa –¿Algún otro consejo?
Fanny asintió.
–Equivócate! equivócate todo lo que te sea posible! –rió y se fue.
Melissa mordió el chocolate y sonrió nuevamente. Esta vez, con el corazón.
Lo esencial es invisible a los ojos.
Leo tanto....
Jamás pediré que se enamoren de mi, porque sé el tipo de chicas que gustan y yo jamás podría ser como ellas. Pero me gustaría pedir comprensión y dedicación. No simples ilusiones, porque leo tanto que sueño en grande.
Leo tanto que mis sentimientos son el doble de vulnerables.
Leo tanto, que espero mucho.
Leo tanto, que sé cuando poner un punto final.
Leo tanto, que no le temo a las aventuras y misterios.
Leo tanto, que olvido que soy una chica normal con sentimientos normales.
Leo tanto, que al igual que me encariño rápidamente con los personajes, me encariño rápido con las personas.
Leo tanto, que ya sé que si una persona te traiciona, lo volverá a hacer.
Leo tanto, que me se de memoria las frases típicas de los chicos.
Leo tanto que será difícil impresionarme.
Pero también, leo tanto que sé cómo hacer feliz a cualquier persona.
Leo tanto que sé cómo provocar sonrisas.
Leo tanto que sé cambiar puntos finales a puntos suspensivos.
Leo tanto que aprendo rápido.
Leo tanto que estoy acostumbrada a terminar lo que empiezo, así como los libros que leo.
Date por advertido.
Porque leo tanto que si me enamoro lo haré con pasión, locura y desenfreno.
Leo tanto que olvido que el amor puede ser real y no un simple sueño...
Leo tanto que mis sentimientos son el doble de vulnerables.
Leo tanto, que espero mucho.
Leo tanto, que sé cuando poner un punto final.
Leo tanto, que no le temo a las aventuras y misterios.
Leo tanto, que olvido que soy una chica normal con sentimientos normales.
Leo tanto, que al igual que me encariño rápidamente con los personajes, me encariño rápido con las personas.
Leo tanto, que ya sé que si una persona te traiciona, lo volverá a hacer.
Leo tanto, que me se de memoria las frases típicas de los chicos.
Leo tanto que será difícil impresionarme.
Pero también, leo tanto que sé cómo hacer feliz a cualquier persona.
Leo tanto que sé cómo provocar sonrisas.
Leo tanto que sé cambiar puntos finales a puntos suspensivos.
Leo tanto que aprendo rápido.
Leo tanto que estoy acostumbrada a terminar lo que empiezo, así como los libros que leo.
Date por advertido.
Porque leo tanto que si me enamoro lo haré con pasión, locura y desenfreno.
Leo tanto que olvido que el amor puede ser real y no un simple sueño...
Foto tomada del libro: El lobo estepario de Herman Hesse.
miércoles, 12 de febrero de 2014
20 cosas que hacer, antes de morir...
1) Viaja con amigos
Es de los primeros arrepentimientos que tiene los casados, de no haber hecho durante sus años de soltería.
Es de los primeros arrepentimientos que tiene los casados, de no haber hecho durante sus años de soltería.
2) Sufre de “corazón roto”, por lo menos, dos veces
Si no, cuando ya estés casado y viejo, sentirás que no viviste de las “emociones fuertes” de la vida.
Si no, cuando ya estés casado y viejo, sentirás que no viviste de las “emociones fuertes” de la vida.
3) Vive sólo
Aunque sea por dos meses en un viaje a Sudamérica. Vale la pena.
Aunque sea por dos meses en un viaje a Sudamérica. Vale la pena.
4) Ten un romance casual
No importa cuánto dure, mientras sea intenso y loco.
No importa cuánto dure, mientras sea intenso y loco.
5) Ten un amigo con beneficios
Es una de esas experiencias que te arrepentirás de no haber tenido, si te casas antes de hacerla.
Es una de esas experiencias que te arrepentirás de no haber tenido, si te casas antes de hacerla.
6) Consigue un buen puesto
Tu carrera y tu cuerpo deben ser tus prioridades principales mientras eres soltero. Ya después tendrás otras preocupaciones qué atender.
Tu carrera y tu cuerpo deben ser tus prioridades principales mientras eres soltero. Ya después tendrás otras preocupaciones qué atender.
7) Ten, por lo menos, 10 primeros besos
Una vez que estés casado, la sensación de emoción-nervios del primer beso pasará a ser algo del recuerdo.
Una vez que estés casado, la sensación de emoción-nervios del primer beso pasará a ser algo del recuerdo.
8) Obsesiónate con el gimnasio o un deporte
La soltería es el mejor momento para cuidar de uno mismo y de nadie más. Endrógate con algo que le haga bien a tu cuerpo.
La soltería es el mejor momento para cuidar de uno mismo y de nadie más. Endrógate con algo que le haga bien a tu cuerpo.
9) Ve a un país asiático y haz algo estúpido
Será una gran anécdota cuando estés casado y hagas cosas de casados…
Será una gran anécdota cuando estés casado y hagas cosas de casados…
10) Vístete provocativo
No porque no puedas hacerlo cuando te cases, pero la atención que vas a recibir, y los resultados de esa atención, son muy diferentes.
No porque no puedas hacerlo cuando te cases, pero la atención que vas a recibir, y los resultados de esa atención, son muy diferentes.
11) Toma un tour en camión
Es probable que hagas amigos de por vida.
Es probable que hagas amigos de por vida.
12) Ten sexo en una tienda de campaña
Sólo por la diversión de hacerlo….
Sólo por la diversión de hacerlo….
13) Quédate en un hotel lujoso con varios amigos
La soltería es el momento ideal para disfrutar a la gente que tienes cerca porque es cuando todo puede pasar.
La soltería es el momento ideal para disfrutar a la gente que tienes cerca porque es cuando todo puede pasar.
14) Quédate en un hostal dudoso.. con otros amigos
Ahora es cuándo debes hacerlo. Es probable que tu esposo/a se rehuse a pasar tiempo contigo en un hostal apestoso.
Ahora es cuándo debes hacerlo. Es probable que tu esposo/a se rehuse a pasar tiempo contigo en un hostal apestoso.
15) Pasa solo una navidad y 14 de febrero viendo películas
No hay nada como decir: sobreviví a un 14 de febrero, sólo, en mi casa.
No hay nada como decir: sobreviví a un 14 de febrero, sólo, en mi casa.
16) Conoce al europeo/a de tus sueños
No es lo mismo visitar los países europeos soltero, que casado, ya que ir para allá es garantía de que conocerás a un foráneo exótico que quiera hacer otras cosas que platicar.
No es lo mismo visitar los países europeos soltero, que casado, ya que ir para allá es garantía de que conocerás a un foráneo exótico que quiera hacer otras cosas que platicar.
17) Pretende no entender un idioma que conoces perfectamente
… Y observa lo mucho que eso desespera a la gente.
… Y observa lo mucho que eso desespera a la gente.
18) Ve al cine sólo y cómprate todo lo que quieras en la dulcería
Disfruta de los placeres más simples sin que nadie te esté pidiendo que le compartas, ni comentando sus puntos de vista (no solicitados) durante la película.
Disfruta de los placeres más simples sin que nadie te esté pidiendo que le compartas, ni comentando sus puntos de vista (no solicitados) durante la película.
19) Viaja por trabajo
Cuando eres soltero es el momento de aprovechar cualquier oportunidad para ver el mundo.
Cuando eres soltero es el momento de aprovechar cualquier oportunidad para ver el mundo.
20) Nada en una playa, desnudo
¿Quién dijo que el skinny dipping (nadar desnudo) era sólo para parejas? Ir sólo da una sensación mucho más liberadora de lo que la da hacerlo con alguien más.
Información sacada de otros blogs.. (honestamente, es difícil adivinar la fuente original por lo que solo lo dejaré en: Otros blogs....)
¿Quién dijo que el skinny dipping (nadar desnudo) era sólo para parejas? Ir sólo da una sensación mucho más liberadora de lo que la da hacerlo con alguien más.
Información sacada de otros blogs.. (honestamente, es difícil adivinar la fuente original por lo que solo lo dejaré en: Otros blogs....)
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