Yo sabía que no tenía que escuchar esa canción. Yo sabía lo que iba a pasar y sabía a qué, o mejor dicho, a quién me iba a recordar.
¿Serviría de algo seguir anteponiendo el orgullo y recordarme a mi misma lo patética que era? ¿Serviría de algo tratar de reprimirme de nuevo?
Ya no importaba, lo nuestro había terminado sin ni siquiera empezar. Aún así, no podía dejar de escuchar esa canción.
¡Joder que soy romántica! La idea de la luz de la luna llena reflejada en el lago, un paseo con música y un corazón melancólico me enloquece.
Y así fue pues, como decidí salir a dar un paseo. Un solitario paseo nocturno.
No me había equivocado, la noche se antojaba deliciosamente romántica. El mismo viento susurraba y el silencio lo acompañaba. Había sido un gran día y terminaría como uno.
En ese momento no existía nada más. La eternidad y el infinito eran palpables.
Miré la luna por lo que pareció una eternidad. Se parecía tanto a mí.
Sonreí ante la ironía, cualquiera que me conociese diría que más bien soy cómo el sol, no sabían que yo en realidad, soy exactamente como la luna.
–Dicen que si miras tan fijamente la luna es porque estás recordando a un amor pasado. –Interrumpió una voz mi eternidad. –Soy Iván.
–Y es aquí en dónde me doy cuenta de que a Él le encanta burlarse de mí. –susurre disfrutando de la situación.
–Soy Fanny.
–¿No te da miedo andar sola a éstas horas de la noche? –preguntó sentándose a mi lado.
–Me daba, cuando estaba viva –Sonreí maliciosa.
–Buena esa. –Rió. –Pero alguien muerto no mira de esa manera a la luna. Debe haber otra razón para que hayas decidido salir.
–¿Debe de? No creo. –Respondí –Simplemente quise salir, la luna es hermosa.
–¿Y no te da miedo que te maten o algo así?
–Claro. Pero hay cosas peores que la muerte. –Respondí.
–¿Cómo qué?
–Como toparse conmigo.
Rió.
–Vaya, puedo ver porque estás aquí a ésta hora.
–¿Así? ¿Por qué?
–Porque definitivamente no eres normal.
Reí.
–Soy más normal que el término normal en sí. Soy total y patéticamente igual a los demás. –dije.
–El hecho de decir que eres normal te hace anormal de entrada. –Rió –El niño que tiene tu corazón es en extremo, suertudo.
–¿Estás coqueteando conmigo? Porque si estás coqueteando conmigo eres más estúpido de lo que pareces. No creo parecer de las niñas que caen con eso. –dije levantándome para irme a casa.
Comencé a caminar.
–Si te hubiera conocido antes, definitivamente habría coqueteado contigo pero no hoy. Hoy estoy aquí por la misma razón que tú. –dijo levantándose y siguiendo mi paso.
–¿Por la luna?
–Por lo que la luna representa. –dijo mirándola.
–¿Y eso es? –pregunté.
–¿Por que finges no saberlo? Ví como la mirabas. Sabes perfectamente a qué me refiero.
Me quedé callada.
–Representa demasiadas cosas –dije por fin, después de unos minutos. –Debes de ser más especifico.
–Representa el amor que anhelas, el que recuerdas y el que no puedes olvidar.
–Entre otras –dije tratando de ocultar mi disturbio interior. Joder que debí cambiarle tan pronto la canción comenzó.
–Representa tu verdadera persona ¿no?
–¿Eres Dios o algo así? –Pregunté tratando de sonar sarcástica. Él no podía estar más acertado.
Rió.
–En ese caso tú serías un ángel. –Respondió.
–Ya enserio. ¿Qué haces aquí? –pregunté.
Suspiró.
–Mi novia me dejó.
–Esa no es la razón por la que estoy aquí –casi grité.
–La luna. –dijo –la luna me la recuerda.
–Lo siento. –dije. –¿Te dejó hoy?
–Hace dos años.
–¿Es neta? –bufé –¿Dos años y sigues... –me callé. Con qué derecho le decía algo si yo estaba en las mismas.
–¿Qué? –preguntó al percatarse de mi repentino silencio.
–El tiempo siempre es relativo, ser romántico es una porquería y ser verdadero lo es más. –dije.
–Es totalmente cierto. Los románticos siempre salimos perdiendo, damos todo por la otra persona y nos jodemos al final.
–Sí, algo así como el personaje del libro que se sacrifica para que los protas estén juntos. Aquel que ama más que a sí mismo. Me caga ser romántica. –dije molesta.
–¿Eres del tipo? –preguntó.
–Soy romántica, NO cursi. Ser romántico no es el concepto que la mayoría maneja. No es flores, chocolates y películas tipo "The notebook". Ser romántico es ver la belleza, apreciarla y amarla por lo que es. Es ser verdadero, honesto y entregado. Es admiración y fascinación. Ser romántico es ser...
–Romántico. –me interrumpió.
Sonreí.
–Exactamente.
–Me entiendes bien, demasiado bien ¿Alguien se atrevió a dejarte?
Asentí.
–Fui botada cual kleenex.
Rió de nuevo.
–¿Hace cuanto?
–Dos años más o menos. Un poco más.
–¿Y aún lo quieres?
–Pues, como buena romántica, siempre lo querré. Si genuinamente quisiste a alguien no creo que ese alguien pueda ser "superado" u "olvidado". Siempre será dueño de una parte de mi corazón.
–Vaya que eres romántica. –Rió. –Pero te entiendo bien. ¿Y qué hacemos si ellos nos olvidan?
–Vivir. –Respondí. –Vivir conscientes de que nunca fuimos amados.
–¿Duele no? –preguntó.
Sonreí melancólicamente.
–Claro. Pero hay cosas peores.
–¿Qué soportar el dolor? ¿Cómo qué?
–Como estar acompañado y sentirse solo. Como anhelar en silencio la felicidad ajena, como
Lo esencial es invisible a los ojos.
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