viernes, 14 de marzo de 2014

Y el teléfono no suena...

Esperanzas perdidas que mi corazón añoraba,
Ilusiones borradas que mi razón reclamaba,
Lágrimas calladas de una fantasía que afloraba, 
Y cuanto tiempo perdido que en nada se gastaba.

Y el teléfono no suena.
Y nunca lo va hacer.
El teléfono no suena.
En ningún amanecer.

Caricias que en tu tacto se perdían,
Susurros que en tus labios se escondían,
Palabras que en tu corazón crecían,
Besos suaves y entregados que en la oscuridad ardían.

Y el teléfono no suena.
Y nunca lo va a hacer.
El teléfono no suena.
En ningún atardecer.

Las miradas se pierden, las palabras también.
El silencio es el que habla en un eterno vaivén. 
Las intenciones son nada cuando el hecho lo es todo.
Al olvido me voy, en donde ya no incomodo.

Y el teléfono no suena.
Y nunca lo va a hacer.
El teléfono no suena.
En ningún anochecer.

#FannychanDamian



Lo esencial es invisible a los ojos.

viernes, 7 de marzo de 2014

¿Quién soy yo?

En realidad, soy una larga historia. Una historia de la que ni siquiera yo soy letrada. Una historia que aunque no puede mostrar el por qué, es diferente.
Resumido: Una chica rara…
Siempre he sido una chica rara. No de la clase que la sociedad sabría catalogar, sino del tipo de persona que encaja en todos los ambientes y lugares pero que jamás pertenece a ninguno. Soy viajera frecuente de distintos mundos y verdades, en donde todo es mi hogar excepto la misma realidad. Cada día crezco y cambio un poco, tratando fervientemente de no perder esos maravillosos años de verdadera virtud. Refugiada en fantasías y apariencias. La clase de persona que todo el mundo apuesta conocer pero de la que en realidad no tienen ni la mas mínima idea.
Si me tuviera que resumir de alguna manera, diría que soy alguien sencillamente complicada. Poseedora egoísta de una poderosa imaginación e intelecto de las que al mismo tiempo agradezco y maldigo. Alguien que odia de cualquier manera ser notada pero que desgraciadamente (o al contrario) posee una personalidad y manera de pensar que inevitablemente destaca.
Si, en cambio, la sociedad me tuviera que resumir de alguna manera, dirían que soy totalmente una friki.
Ajena a todo mi alrededor y amante de la soledad; mis pasiones residen en cosas que a su vez son ajenas a la realidad. Libros, películas, comics, mangas, animes y algunas expresiones de arte, además claro de los deportes.­
Soy alguien que no logra responderse sencillas preguntas. Alguien que cree cosas que no son ciertas e ignora las ciertas. Que hace cosas que no debería hacer e ignora eso que debería saber. Alguien que ama a gente equivocada e ignora a la acertada. Alguien que habla cuando debería callar y calla cuando debería hablar.
No soy alguien que se pueda definir tan fácilmente pues de entre tantas absurdas respuestas, jamás logro atinar la acertada.
            Cuando me preguntan quién eres, mi mente viaja a un sin fin de respuestas. ¿Es necesario responder? Limitar en finitas palabras a algo tan complejo como yo causa serios conflictos. ¿Soy la que fui? ¿Soy la que soy?¿La que seré tal vez? ¿Quién puede asegurar quien soy? No soy un nombre, un numero o unos lentes sobre una cómoda a las 7 de la mañana.
No, yo soy luz y oscuridad, silencio y canto. Soy eternidad efímera de un segundo. Todo y nada, nada y todo. Soy Dios y soy evolución. Soy única e igual. Agresora y víctima de todo mi contexto. Soy mentiras y verdades.
Soy el recuerdo de las personas que me conocen, de las que me conocieron y de las que me conocerán. Soy mis familiares, amigos y hermanos. Las memorias de mis escritos y el amor de mis padres. Soy fotografías, canciones y un tierno te quiero en una tarde de abril. Soy libros e imágenes, fuerza y fragilidad. Soy una tarde de lluvia y una noche oscura. Soy un beso y un abrazo, una fuerte risa y una lágrima. Soy miradas y susurros, golpes y caricias. Soy mis sueños y mis miedos, mis logros y mis metas. Soy la conclusión de una historia que ni siquiera comenzó.
Soy parte de todo y todo es parte de mí.
            Inevitablemente esa pregunta siempre se me complica. Inclusive llegó a la conclusión de que no es importante quién soy si no para qué soy. Una pregunta todavía más complicadamente sencilla.

Al final es el hecho. Yo soy yo, creo.




Lo esencial es invisible a los ojos.

Chocolate

-Estás bien? –preguntó Fanny acercándose lentamente hacia ella. –¿Quieres un poco de chocolate?
–Odio que me pregunten si estoy bien cuando no lo estoy. –Respondió Melissa tratando de limpiarse las lágrimas.
–Odio preguntar si están bien cuando no lo están. –dijo Fanny sonriendo y dejando su bicicleta sobre la pared –Debería llegar y solo preguntar si quieren chocolate.
–¿De verdad tienes chocolate? –preguntó Melissa un poco más animada.
–Siempre tengo chocolate. SIEMPRE. Hay gente que no sale de casa sin su celular, bueno, yo no salgo sin chocolate.
–¿Y por qué siempre traes chocolate?
–Porque nunca sabes a quien se le puede ofrecer. –Dijo Fanny sacando el chocolate de su mochila y ofreciéndoselo a Melissa.
–¿No te los comes tú?
–No. –Sonrió y se sentó junto a ella. –No he comido chocolate en algo de tiempo.
–¿Y por qué haces eso?
–Cómelo.
Melissa abrió la envoltura del chocolate y le dio una gran mordida. inmediatamente sonrió.
–Por eso. –dijo Fanny señalándola. –El chocolate es solo un simbolismo a esa bonita sonrisa, una simple excusa. Nunca sabes cuando alguien podría necesitar una sonrisa. Por eso siempre traigo chocolate.
Melissa sonrió limpiándose una última lágrima y mordió de nuevo el chocolate.
–Gracias. –Dijo agachando la cabeza. –Soy Melissa.
–Yo soy Fanny. Aunque la mayoría me conoce cómo chan o Fanny Chan. Un placer conocerte. Ahora come todo el chocolate y sonríe mucho Mess. Sonríe hasta entre lágrimas.
Melissa sonrió de nuevo.
–Los hombres son idiotas –susurró en un suspiro.
–Melissa! No sabes cuanta razón tienes! –rió Fanny –Son completos idiotas. Me tengo que ir -dijo tomando su bicicleta. –No olvides disfrutar de todo. Hasta de tus desdichas. –Alzó la mano despidiéndose y se subió a la bici.
–¡Fanny! –gritó Melissa –¿Algún otro consejo?
Fanny asintió.
–Equivócate! equivócate todo lo que te sea posible! –rió y se fue.
Melissa mordió el chocolate y sonrió nuevamente. Esta vez, con el corazón.





Lo esencial es invisible a los ojos.

Leo tanto....

Jamás pediré que se enamoren de mi, porque sé el tipo de chicas que gustan y yo jamás podría ser como ellas. Pero me gustaría pedir comprensión y dedicación. No simples ilusiones, porque leo tanto que sueño en grande. 
Leo tanto que mis sentimientos son el doble de vulnerables. 
Leo tanto, que espero mucho. 
Leo tanto, que sé cuando poner un punto final. 
Leo tanto, que no le temo a las aventuras y misterios.
Leo tanto, que olvido que soy una chica normal con sentimientos normales.
Leo tanto, que al igual que me encariño rápidamente con los personajes, me encariño rápido con las personas.
Leo tanto, que ya sé que si una persona te traiciona, lo volverá a hacer.
Leo tanto, que me se de memoria las frases típicas de los chicos.
Leo tanto que será difícil impresionarme.
Pero también, leo tanto que sé cómo hacer feliz a cualquier persona. 

Leo tanto que sé cómo provocar sonrisas. 
Leo tanto que sé cambiar puntos finales a puntos suspensivos.
Leo tanto que aprendo rápido. 
Leo tanto que estoy acostumbrada a terminar lo que empiezo, así como los libros que leo.
Date por advertido. 
Porque leo tanto que si me enamoro lo haré con pasión, locura y desenfreno. 
Leo tanto que olvido que el amor puede ser real y no un simple sueño...



Foto tomada del libro: El lobo estepario de Herman Hesse.