En realidad,
soy una larga historia. Una historia de la que ni siquiera yo soy letrada. Una
historia que aunque no puede mostrar el por qué, es diferente.
Resumido: Una chica rara…
Siempre he
sido una chica rara. No de la clase que la sociedad sabría catalogar, sino del
tipo de persona que encaja en todos los ambientes y lugares pero que jamás
pertenece a ninguno. Soy viajera frecuente de distintos mundos y verdades, en
donde todo es mi hogar excepto la misma realidad. Cada día crezco y cambio un
poco, tratando fervientemente de no perder esos maravillosos años de verdadera
virtud. Refugiada en fantasías y apariencias. La clase de persona que todo el
mundo apuesta conocer pero de la que en realidad no tienen ni la mas mínima
idea.
Si me
tuviera que resumir de alguna manera, diría que soy alguien sencillamente
complicada. Poseedora egoísta de una poderosa imaginación e intelecto de las
que al mismo tiempo agradezco y maldigo. Alguien que odia de cualquier manera
ser notada pero que desgraciadamente (o al contrario) posee una personalidad y
manera de pensar que inevitablemente destaca.
Si, en
cambio, la sociedad me tuviera que resumir de alguna manera, dirían que soy
totalmente una friki.
Ajena a todo
mi alrededor y amante de la soledad; mis pasiones residen en cosas que a su vez
son ajenas a la realidad. Libros, películas, comics, mangas, animes y algunas
expresiones de arte, además claro de los deportes.
Soy alguien que no logra responderse
sencillas preguntas. Alguien que cree cosas que no son ciertas e ignora las
ciertas. Que hace cosas que no debería hacer e ignora eso que debería saber.
Alguien que ama a gente equivocada e ignora a la acertada. Alguien que habla
cuando debería callar y calla cuando debería hablar.
No soy alguien que se pueda definir
tan fácilmente pues de entre tantas absurdas respuestas, jamás logro atinar la
acertada.
Cuando
me preguntan quién eres, mi mente viaja a un sin fin de respuestas. ¿Es
necesario responder? Limitar en finitas palabras a algo tan complejo como yo
causa serios conflictos. ¿Soy la que fui? ¿Soy la que soy?¿La que seré tal vez?
¿Quién puede asegurar quien soy? No soy un nombre, un numero o unos lentes
sobre una cómoda a las 7 de la mañana.
No, yo soy luz y oscuridad, silencio y
canto. Soy eternidad efímera de un segundo. Todo y nada, nada y todo. Soy Dios
y soy evolución. Soy única e igual. Agresora y víctima de todo mi contexto. Soy
mentiras y verdades.
Soy el recuerdo de las personas que me
conocen, de las que me conocieron y de las que me conocerán. Soy mis
familiares, amigos y hermanos. Las memorias de mis escritos y el amor de mis
padres. Soy fotografías, canciones y un tierno te quiero en una tarde de abril.
Soy libros e imágenes, fuerza y fragilidad. Soy una tarde de lluvia y una noche
oscura. Soy un beso y un abrazo, una fuerte risa y una lágrima. Soy miradas y
susurros, golpes y caricias. Soy mis sueños y mis miedos, mis logros y mis
metas. Soy la conclusión de una historia que ni siquiera comenzó.
Soy parte de todo y todo es parte de
mí.
Inevitablemente
esa pregunta siempre se me complica. Inclusive llegó a la conclusión de que no
es importante quién soy si no para qué soy. Una pregunta todavía más
complicadamente sencilla.
Al final es el hecho. Yo soy yo, creo.
Lo esencial es invisible a los ojos.