viernes, 9 de mayo de 2014

–Qué somos? –Cuestión de Tiempo

Hace no mucho tiempo (jajaja valga la redundancia al tema) un profesor –del que por cierto podría presumir tenía un crush– nos preguntó qué era eso a lo que nosotros llamábamos "Tiempo". Su pregunta, para ser muy honesta, no sólo me dejó desarmada y con una sensación de sin-sentido profunda sino que también despertó en mí una curiosidad y desesperada necesidad de responder y lograr definir qué es eso a lo que YO llamo tiempo.Cabe destacar que desde siempre yo he mantenido la idea de que este es un mundo subjetivo y que si bien existe una indiscutible y objetiva verdad, no todos la interpretaremos de la misma manera.En fin, el ser humano es un ser complejo que gusta de hacerse preguntas tan sencillas que inevitablemente resultan –y se antojan– complicadas. Es en su misma humanidad que logra encontrar eternidades en segundos  y realidades en ilusiones. Su mente, tan exquisitamente absurda plantea teorías sobre el qué, el cómo, el por qué y el para qué de todo lo que rodea su contexto y su “mundo” limitado e impulsado por su corta eternidad y su temor a el olvido. ¿Es entonces este mismo concepto de eternidad y temor una creación del hombre también?¿Es el tiempo un invento del hombre para excusar su mortalidad?Es realmente difícil poder responder categóricamente a la pregunta de qué es el tiempo. Todos los filósofos de todos los tiempos se la han planteado y ninguno a llegado a una conclusión realmente satisfactoria.
La mayoría de las definiciones no solo abarcan el miedo al olvido que tanto atormenta al hombre, si no que también el hecho de que nuestra mente sólo percibe la duración y por lo tanto “traduce” la categoría de lo eterno en “temporal” ya que la naturaleza del hombre reside más bien en eso mismo: la temporalidad. Para percibir lo eterno hay que trascender el tiempo pero si como bien dijo Platón, "El tiempo es el rostro humano de la eternidad” ¿no es esto un círculo un tanto vicioso? Tanto en la vida cotidiana como en las diferentes ramas del saber, manejamos continuamente nociones temporales; antes, después, ahora, ya, simultáneamente, tarde, temprano, ayer, mañana,... El mundo se nos ofrece como una realidad que cambia incesantemente y la percepción del cambio, de la sucesión o de la duración de las cosas nos sugiere la idea del tiempo. Aun sin ser consientes de este mismo y su verdadera naturaleza. Sabemos que ha transcurrido el tiempo lectivo, el tiempo de vacaciones o inclusive el tiempo de la juventud. Es indudable que tenemos experiencia del tiempo y hasta nos atrevemos a calcularlo mediante diversos procedimientos e instrumentos: el curso del sol, la sucesión de los días y las noches, el desplazamiento de las agujas del reloj. Sin embargo, qué es realmente el tiempo es una cuestión difícil y compleja, pues, como decía San Agustín, "si nadie me lo pregunta, lo sé, pero si trato de explicárselo a quien me lo pregunta, no lo sé".
Ya la filosofía griega, propensa a la reflexión sobre los más variados asuntos, abordó la temática del tiempo. De todos los filósofos griegos es, sin duda, Aristóteles el que nos ha legado la doctrina más sólida sobre el tiempo. La visión aristotélica del tiempo está estrechamente vinculada al movimiento, ya que, en su opinión, el tiempo no es posible sin acontecimientos, sin seres en movimiento. De ahí que conciba el tiempo como el movimiento continuo de las cosas, susceptible de ser medido por el entendimiento. Conceptos como "antes" y "después", sin los cuales no habría ningún tiempo, se hallan incluidos en la sucesión temporal. Esta estrecha vinculación induce a Aristóteles a definir el tiempo en su física con los siguientes términos: " la medida del movimiento respecto a lo anterior y lo posterior". Esta definición nos revela que el tiempo no es el movimiento, pero lo implica de tal suerte que si no tuviéramos conciencia del cambio, no sabríamos que el tiempo transcurre. El tiempo aristotélico es exterior al movimiento, pero supone un mundo que dura sucesivamente y esta duración sucesiva nos permite establecer relaciones de medida entre sus partes según un "antes" y un "después", Así surgirá el tiempo métrico, cuya estimación estará regulada por el movimiento de los astros, como el de rotación o el de traslación, o por el movimiento rítmico de aparatos de desarrollo preciso, como los relojes.Muy distinta es la concepción agustiniana del tiempo. El carácter intimista de su filosofía induce a San Agustín a concebir el tiempo como algo desligado del movimiento y estrechamente vinculado al alma, a la vez que manifiesta su profunda perplejidad ante el tiempo al resaltar la paradoja del presente. Si decimos de algo que es presente, estamos afirmando que ya no será y que pasará al mundo de lo inexistente. El presente propiamente no es, sino que pasa, deja de ser, carece de dimensión y sólo lo podemos caracterizar relacionándolo con el futuro, que todavía no existe, y con el pretérito, que ya ha dejado de ser. El tiempo es un "ahora", que no es, porque el "ahora" no se puede detener, ya que si se pudiera detener no sería tiempo. No hay presente, no hay ya pasado, no hay todavía futuro. Por lo tanto, la medida del tiempo no es el movimiento, no son los seres que cambian; la verdadera medida del tiempo es el alma, el yo, el espíritu. El pasado es aquello que recordamos; el futuro, aquello que esperamos; el presente, aquello a lo que prestamos atención. Pasado, futuro y presente aparecen, pues, como memoria, espera y atención.
Estos célebres y bellos pasajes revelan no sólo una perplejidad a cerca de esa escurridiza realidad llamada tiempo, sino también, y sobre todo, la idea del tiempo como realidad vivida o, mejor dicho, vivible, como algo que se vive, se vivió o se vivirá. El pasado ha sido, pero ya no es; el futuro será, pero aún no es; sólo el presente es, aunque su modo de ser es instantáneo y fugaz, porque muy pronto dejará de ser. Sin embargo, es cierto que el pasado es en tanto que pasado y el futuro es en tanto que futuro. Por lo tanto, parece que los tres tiempos convergen en el momento actual como si sólo existiera el presente, un presente de las cosas pasadas, un presente de las cosas presentes y un presente de las cosas futuras. He aquí lo paradójico del tiempo. Por un lado, lo percibimos como una realidad instantánea, huidiza y fugaz, como algo que se nos escapa y da a nuestra vida un sentido inestable y efímero. De ahí que intentemos aferrarnos al momento presente, como si quisiéramos asir el tiempo, porque somos conscientes de la brevedad de nuestra vida y necesitamos vivirla intensamente, porque el tiempo pasa y mañana, quizás, sea tarde. Pero, por otro lado, experimentamos como un rechazo hacia esa fugacidad del tiempo y tendemos a dilatarlo en el pasado y a proyectarlo en el futuro, instalándonos en una especie de eternidad como si nuestra vida nunca fuera a tener fin.Este sentido paradójico, que comporta la temporalidad, hace que el tiempo constituya una dimensión fundamental de la vida humana, ya que sin él seríamos incapaces de entender nuestra vida, porque somos seres limitados en el tiempo y porque éste va marcando nuestro propio devenir y el de la humanidad. El hombre es un ser histórico, cuya vida se inscribe en el transcurso del mundo. Gracias a esta dimensión temporal, de la que es imposible prescindir, el ser humano intenta entenderse a sí mismo y a los otros en relación con el tiempo de su vida. Esto hace que pertenezcamos a una generación, es decir, a un grupo de personas que comparten un tiempo específico: el tiempo que dura nuestra vida. Y esto hace también que podamos decir que las personas que compartimos una misma edad histórica somos coetáneos, porque somos hijos de nuestro tiempo y recibimos unas costumbres, una cultura y un modo de concebir la realidad dependientes del tiempo que nos ha tocado vivir.En resumidas cuentas. Somos cuestión de tiempo.
Lo esencial es invisible a los ojos.


martes, 15 de abril de 2014

Qué es...

Qué es tiempo, me preguntas tú a mí amor.
Qué es eternidad, susurras mientras me miras maravillado.
Qué es soledad y qué es compañía, sonríes inalterado.
Qué es un podría y un quizá. 
¿Es el hoy pasado y el mañana una noche?

Respuesta a una pregunta que nunca existió.
Conclusión de una historia que ni siquiera comenzó.
Efímero segundo que significó la eternidad.
Luz aplastante de una temible oscuridad.

Qué es poesía me preguntas tú a mí amor.
Qué es intimidad, preguntan tus ojos en una noche de verano.
Qué es bondad y qué es esperanza, pronuncian tus labios acariciando mi mano.
Qué es por siempre y qué es jamás.
¿Es el amor una mirada y la mirada una eternidad?

Canción que resuena con ternura en el silencio.
Felicidad disfrazada de opacas caricias tristes.
Sentimientos vívidos en imágenes y colores perdidos.
Muerte que vive con singular energía.

Qué es lo que eres me preguntas tú a mí amor.
Eres nada y eres todo.
Qué es lo que quieres me preguntas tú a mí amor.
Quieres nada y quieres todo.
Qué es lo que es me preguntas tú a mí amor.
Es lo que es lo que lo hace ser.
-Fanny-chan Damian



Lo esencial es invisible a los ojos.

viernes, 14 de marzo de 2014

Y el teléfono no suena...

Esperanzas perdidas que mi corazón añoraba,
Ilusiones borradas que mi razón reclamaba,
Lágrimas calladas de una fantasía que afloraba, 
Y cuanto tiempo perdido que en nada se gastaba.

Y el teléfono no suena.
Y nunca lo va hacer.
El teléfono no suena.
En ningún amanecer.

Caricias que en tu tacto se perdían,
Susurros que en tus labios se escondían,
Palabras que en tu corazón crecían,
Besos suaves y entregados que en la oscuridad ardían.

Y el teléfono no suena.
Y nunca lo va a hacer.
El teléfono no suena.
En ningún atardecer.

Las miradas se pierden, las palabras también.
El silencio es el que habla en un eterno vaivén. 
Las intenciones son nada cuando el hecho lo es todo.
Al olvido me voy, en donde ya no incomodo.

Y el teléfono no suena.
Y nunca lo va a hacer.
El teléfono no suena.
En ningún anochecer.

#FannychanDamian



Lo esencial es invisible a los ojos.

viernes, 7 de marzo de 2014

¿Quién soy yo?

En realidad, soy una larga historia. Una historia de la que ni siquiera yo soy letrada. Una historia que aunque no puede mostrar el por qué, es diferente.
Resumido: Una chica rara…
Siempre he sido una chica rara. No de la clase que la sociedad sabría catalogar, sino del tipo de persona que encaja en todos los ambientes y lugares pero que jamás pertenece a ninguno. Soy viajera frecuente de distintos mundos y verdades, en donde todo es mi hogar excepto la misma realidad. Cada día crezco y cambio un poco, tratando fervientemente de no perder esos maravillosos años de verdadera virtud. Refugiada en fantasías y apariencias. La clase de persona que todo el mundo apuesta conocer pero de la que en realidad no tienen ni la mas mínima idea.
Si me tuviera que resumir de alguna manera, diría que soy alguien sencillamente complicada. Poseedora egoísta de una poderosa imaginación e intelecto de las que al mismo tiempo agradezco y maldigo. Alguien que odia de cualquier manera ser notada pero que desgraciadamente (o al contrario) posee una personalidad y manera de pensar que inevitablemente destaca.
Si, en cambio, la sociedad me tuviera que resumir de alguna manera, dirían que soy totalmente una friki.
Ajena a todo mi alrededor y amante de la soledad; mis pasiones residen en cosas que a su vez son ajenas a la realidad. Libros, películas, comics, mangas, animes y algunas expresiones de arte, además claro de los deportes.­
Soy alguien que no logra responderse sencillas preguntas. Alguien que cree cosas que no son ciertas e ignora las ciertas. Que hace cosas que no debería hacer e ignora eso que debería saber. Alguien que ama a gente equivocada e ignora a la acertada. Alguien que habla cuando debería callar y calla cuando debería hablar.
No soy alguien que se pueda definir tan fácilmente pues de entre tantas absurdas respuestas, jamás logro atinar la acertada.
            Cuando me preguntan quién eres, mi mente viaja a un sin fin de respuestas. ¿Es necesario responder? Limitar en finitas palabras a algo tan complejo como yo causa serios conflictos. ¿Soy la que fui? ¿Soy la que soy?¿La que seré tal vez? ¿Quién puede asegurar quien soy? No soy un nombre, un numero o unos lentes sobre una cómoda a las 7 de la mañana.
No, yo soy luz y oscuridad, silencio y canto. Soy eternidad efímera de un segundo. Todo y nada, nada y todo. Soy Dios y soy evolución. Soy única e igual. Agresora y víctima de todo mi contexto. Soy mentiras y verdades.
Soy el recuerdo de las personas que me conocen, de las que me conocieron y de las que me conocerán. Soy mis familiares, amigos y hermanos. Las memorias de mis escritos y el amor de mis padres. Soy fotografías, canciones y un tierno te quiero en una tarde de abril. Soy libros e imágenes, fuerza y fragilidad. Soy una tarde de lluvia y una noche oscura. Soy un beso y un abrazo, una fuerte risa y una lágrima. Soy miradas y susurros, golpes y caricias. Soy mis sueños y mis miedos, mis logros y mis metas. Soy la conclusión de una historia que ni siquiera comenzó.
Soy parte de todo y todo es parte de mí.
            Inevitablemente esa pregunta siempre se me complica. Inclusive llegó a la conclusión de que no es importante quién soy si no para qué soy. Una pregunta todavía más complicadamente sencilla.

Al final es el hecho. Yo soy yo, creo.




Lo esencial es invisible a los ojos.

Chocolate

-Estás bien? –preguntó Fanny acercándose lentamente hacia ella. –¿Quieres un poco de chocolate?
–Odio que me pregunten si estoy bien cuando no lo estoy. –Respondió Melissa tratando de limpiarse las lágrimas.
–Odio preguntar si están bien cuando no lo están. –dijo Fanny sonriendo y dejando su bicicleta sobre la pared –Debería llegar y solo preguntar si quieren chocolate.
–¿De verdad tienes chocolate? –preguntó Melissa un poco más animada.
–Siempre tengo chocolate. SIEMPRE. Hay gente que no sale de casa sin su celular, bueno, yo no salgo sin chocolate.
–¿Y por qué siempre traes chocolate?
–Porque nunca sabes a quien se le puede ofrecer. –Dijo Fanny sacando el chocolate de su mochila y ofreciéndoselo a Melissa.
–¿No te los comes tú?
–No. –Sonrió y se sentó junto a ella. –No he comido chocolate en algo de tiempo.
–¿Y por qué haces eso?
–Cómelo.
Melissa abrió la envoltura del chocolate y le dio una gran mordida. inmediatamente sonrió.
–Por eso. –dijo Fanny señalándola. –El chocolate es solo un simbolismo a esa bonita sonrisa, una simple excusa. Nunca sabes cuando alguien podría necesitar una sonrisa. Por eso siempre traigo chocolate.
Melissa sonrió limpiándose una última lágrima y mordió de nuevo el chocolate.
–Gracias. –Dijo agachando la cabeza. –Soy Melissa.
–Yo soy Fanny. Aunque la mayoría me conoce cómo chan o Fanny Chan. Un placer conocerte. Ahora come todo el chocolate y sonríe mucho Mess. Sonríe hasta entre lágrimas.
Melissa sonrió de nuevo.
–Los hombres son idiotas –susurró en un suspiro.
–Melissa! No sabes cuanta razón tienes! –rió Fanny –Son completos idiotas. Me tengo que ir -dijo tomando su bicicleta. –No olvides disfrutar de todo. Hasta de tus desdichas. –Alzó la mano despidiéndose y se subió a la bici.
–¡Fanny! –gritó Melissa –¿Algún otro consejo?
Fanny asintió.
–Equivócate! equivócate todo lo que te sea posible! –rió y se fue.
Melissa mordió el chocolate y sonrió nuevamente. Esta vez, con el corazón.





Lo esencial es invisible a los ojos.

Leo tanto....

Jamás pediré que se enamoren de mi, porque sé el tipo de chicas que gustan y yo jamás podría ser como ellas. Pero me gustaría pedir comprensión y dedicación. No simples ilusiones, porque leo tanto que sueño en grande. 
Leo tanto que mis sentimientos son el doble de vulnerables. 
Leo tanto, que espero mucho. 
Leo tanto, que sé cuando poner un punto final. 
Leo tanto, que no le temo a las aventuras y misterios.
Leo tanto, que olvido que soy una chica normal con sentimientos normales.
Leo tanto, que al igual que me encariño rápidamente con los personajes, me encariño rápido con las personas.
Leo tanto, que ya sé que si una persona te traiciona, lo volverá a hacer.
Leo tanto, que me se de memoria las frases típicas de los chicos.
Leo tanto que será difícil impresionarme.
Pero también, leo tanto que sé cómo hacer feliz a cualquier persona. 

Leo tanto que sé cómo provocar sonrisas. 
Leo tanto que sé cambiar puntos finales a puntos suspensivos.
Leo tanto que aprendo rápido. 
Leo tanto que estoy acostumbrada a terminar lo que empiezo, así como los libros que leo.
Date por advertido. 
Porque leo tanto que si me enamoro lo haré con pasión, locura y desenfreno. 
Leo tanto que olvido que el amor puede ser real y no un simple sueño...



Foto tomada del libro: El lobo estepario de Herman Hesse.

miércoles, 12 de febrero de 2014

20 cosas que hacer, antes de morir...

1) Viaja con amigos
Es de los primeros arrepentimientos que tiene los casados, de no haber hecho durante sus años de soltería.
2) Sufre de “corazón roto”, por lo menos, dos veces
Si no, cuando ya estés casado y viejo, sentirás que no viviste de las “emociones fuertes” de la vida.
3) Vive sólo
Aunque sea por dos meses en un viaje a Sudamérica. Vale la pena.
4) Ten un romance casual
No importa cuánto dure, mientras sea intenso y loco.
5) Ten un amigo con beneficios
Es una de esas experiencias que te arrepentirás de no haber tenido, si te casas antes de hacerla.
6) Consigue un buen puesto
Tu carrera y tu cuerpo deben ser tus prioridades principales mientras eres soltero. Ya después tendrás otras preocupaciones qué atender.
7) Ten, por lo menos, 10 primeros besos
Una vez que estés casado, la sensación de emoción-nervios del primer beso pasará a ser algo del recuerdo.
8) Obsesiónate con el gimnasio o un deporte
La soltería es el mejor momento para cuidar de uno mismo y de nadie más. Endrógate con algo que le haga bien a tu cuerpo.
9) Ve a un país asiático y haz algo estúpido
Será una gran anécdota cuando estés casado y hagas cosas de casados…
10) Vístete provocativo
No porque no puedas hacerlo cuando te cases, pero la atención que vas a recibir, y los resultados de esa atención, son muy diferentes.
11) Toma un tour en camión
Es probable que hagas amigos de por vida.
12) Ten sexo en una tienda de campaña
Sólo por la diversión de hacerlo….
13) Quédate en un hotel lujoso con varios amigos
La soltería es el momento ideal para disfrutar a la gente que tienes cerca porque es cuando todo puede pasar.
14) Quédate en un hostal dudoso.. con otros amigos
Ahora es cuándo debes hacerlo. Es probable que tu esposo/a se rehuse a pasar tiempo contigo en un hostal apestoso.
15) Pasa solo una navidad y 14 de febrero viendo películas
No hay nada como decir: sobreviví a un 14 de febrero, sólo, en mi casa.
16) Conoce al europeo/a de tus sueños
No es lo mismo visitar los países europeos soltero, que casado, ya que ir para allá es garantía de que conocerás a un foráneo exótico que quiera hacer otras cosas que platicar.
17) Pretende no entender un idioma que conoces perfectamente
… Y observa lo mucho que eso desespera a la gente.
18) Ve al cine sólo y cómprate todo lo que quieras en la dulcería
Disfruta de los placeres más simples sin que nadie te esté pidiendo que le compartas, ni comentando sus puntos de vista (no solicitados) durante la película.
19) Viaja por trabajo
Cuando eres soltero es el momento de aprovechar cualquier oportunidad para ver el mundo.
20) Nada en una playa, desnudo
¿Quién dijo que el skinny dipping (nadar desnudo) era sólo para parejas? Ir sólo da una sensación mucho más liberadora de lo que la da hacerlo con alguien más.

Información sacada de otros blogs.. (honestamente, es difícil adivinar la fuente original por lo que solo lo dejaré en: Otros blogs....)

martes, 11 de febrero de 2014

No eres tú, soy yo.

No eres tú, soy yo.
No es tu cabello de nieve que brilla como estrella lejana.
No es tu sonrisa de  terciopelo que calla con la mirada.
No son tus manos de seda añejadas por el paso de los vientos.
Ni  los bailes nocturnos que guardas con detenimiento.

No. No eres tú, soy yo.
No son tus dulces caricias, que enternecen las rocas.
No son tus alas ocultas que danzan con las hojas.
No es el olor a café que duerme en la cocina.
Ni el amor y la belleza que creas con sublime pantomima.

No. No eres tú, soy yo.
No  es el paso del tiempo que desluce tu brillo.
No son los susurros maternales que nacen de tu pecho.
No es tu cuerpo bello y afligido exánime de vanidades.
Ni tus miradas matinales que endulzan las más duras verdades.

No. No eres tú, soy yo.
No son las horas sumergidas en lágrimas o sonrisas.
Ni los consuelos desvelados  a las dos de la mañana.
No es la feminidad perdida, ni la virilidad ausente.
No es la eternidad reflejada en suspiros divergentes.

No. No eres tú, soy yo.
No son los años convertidos en segundos.
No es la intimidad profunda, que acurruca mis sentidos.
No son los álbumes de fotos que contienen tu perfume.
Ni la manera en la que me miras, cuando tu razón presume.

No. No eres tú, soy yo.
No son las hojas de otoño, ni el frío del invierno.
No son los recuerdos de desnudez palpable que humaniza los pecados.
No es tu forma intencional de lastimarme.
Ni tu única y especial manera de abrazarme.

No. No eres tú, soy yo.
No es tu magnifico caos ordenado.
No es la preocupación tardía de un corazón angustiado.
No es tu boca, tu mirada o tus caricias
Ni los besos y suspiros que tanto codicias.

No. No eres tú, soy yo.
No es cómo susurras palabras eternas
Ni son tus lágrimas de cristal que nacen de los libros.
No es cómo ves belleza en la simpleza.
Ni la forma de tus labios cuando forman un te quiero.

No. No eres tú, soy yo.
Soy yo el único culpable, él que se enamoró de ti.
Soy yo quien agradece nuestro dulce infinito.
Así, incansablemente, insobornablemente. Eternamente.
Soy yo quién jamás te olvidará.
Soy yo quién por siempre te amará.

#Fanny-chan Damian