martes, 11 de febrero de 2014

No eres tú, soy yo.

No eres tú, soy yo.
No es tu cabello de nieve que brilla como estrella lejana.
No es tu sonrisa de  terciopelo que calla con la mirada.
No son tus manos de seda añejadas por el paso de los vientos.
Ni  los bailes nocturnos que guardas con detenimiento.

No. No eres tú, soy yo.
No son tus dulces caricias, que enternecen las rocas.
No son tus alas ocultas que danzan con las hojas.
No es el olor a café que duerme en la cocina.
Ni el amor y la belleza que creas con sublime pantomima.

No. No eres tú, soy yo.
No  es el paso del tiempo que desluce tu brillo.
No son los susurros maternales que nacen de tu pecho.
No es tu cuerpo bello y afligido exánime de vanidades.
Ni tus miradas matinales que endulzan las más duras verdades.

No. No eres tú, soy yo.
No son las horas sumergidas en lágrimas o sonrisas.
Ni los consuelos desvelados  a las dos de la mañana.
No es la feminidad perdida, ni la virilidad ausente.
No es la eternidad reflejada en suspiros divergentes.

No. No eres tú, soy yo.
No son los años convertidos en segundos.
No es la intimidad profunda, que acurruca mis sentidos.
No son los álbumes de fotos que contienen tu perfume.
Ni la manera en la que me miras, cuando tu razón presume.

No. No eres tú, soy yo.
No son las hojas de otoño, ni el frío del invierno.
No son los recuerdos de desnudez palpable que humaniza los pecados.
No es tu forma intencional de lastimarme.
Ni tu única y especial manera de abrazarme.

No. No eres tú, soy yo.
No es tu magnifico caos ordenado.
No es la preocupación tardía de un corazón angustiado.
No es tu boca, tu mirada o tus caricias
Ni los besos y suspiros que tanto codicias.

No. No eres tú, soy yo.
No es cómo susurras palabras eternas
Ni son tus lágrimas de cristal que nacen de los libros.
No es cómo ves belleza en la simpleza.
Ni la forma de tus labios cuando forman un te quiero.

No. No eres tú, soy yo.
Soy yo el único culpable, él que se enamoró de ti.
Soy yo quien agradece nuestro dulce infinito.
Así, incansablemente, insobornablemente. Eternamente.
Soy yo quién jamás te olvidará.
Soy yo quién por siempre te amará.

#Fanny-chan Damian




1 comentario:

  1. ¡Muy muy bueno! De verdad mis felicitaciones Fanny, tienes futuro en esto de la poesía! Sigue escribiendo.

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